El equipo B de Alemania que enfrenta Chile en Copa Confederaciones

En los últimos años –y como parte de un plan sostenido en el tiempo- Alemania le dio un giro a su estilo de juego. No perdió su identidad, pero agregó otros elementos mucho más estéticos.

El orden táctico y la disciplina la mantienen, pero le han aportado mucha inteligencia de juego. Hay más espacio para los jugadores talentosos y creativos. Para eso, aplicaron el Método Coever. Un programa de entrenamiento para niños y jóvenes que se enfoca ciento por ciento en la técnica y la táctica individual reforzando la relación futbolista con la pelota.

“Nos inspiramos en otros modelos, pero siempre manteniendo nuestra personalidad”, dijo Uli Stielike, campeón de Europa 1980 y ex preparador de la selección. “Alemania era una máquina: correr y resistir. Ahora no, técnicamente podemos dar espectáculo, pero sin arrogancia”, confesó Ozil.

Sin sus titulares, los germanos enfrentan la Copa Confederaciones. Claramente, el juego del equipo B no es exactamente igual que el titular ya que la influencia de Toni Kroos es inmensa y no está. Tampoco el todoterreno Khedira ni el talento de Ozil para romper líneas, pero la idea la respetan de la misma forma. Además, es un equipo que viene trabajando y que casi le quita la medalla de oro a Brasil en Río 2016 con jugadores como Ginter o Brandt.

Alemania se arma desde el fondo. Cuentan con un arquero como Ter Stegen que realizó una gran temporada en el Barcelona logrando la consolidación. En la defensa los nombres cambian, pero han aparecido elementos jóvenes con buenas actuaciones como Rudiger o Ginter. Por momentos, el dibujo cambia y Joachim Low pasa a una línea de tres defensores. Casi siempre a través de su arquero y sus centrales, el elenco teutón busca comenzar la elaboración del juego con salida limpia desde el fondo.

El juego del Campeón del Mundo tiene como principal fortaleza el mediocampo. Low entiende que ahí se ganan los partidos. Desde el centro se monopolizan los ataques y se toma el control. Pese a no tener a Kroos como cerebro, la selección B intenta generar superioridad numérica agrupando varios jugadores de buena técnica como Héctor, Rudy o Draxler. El hombre del PSG es el más talentoso del plantel y poco a poco ha ganado importancia en su equipo ya que tiene la capacidad de llegar como un delantero más en el área rival.

En ataque, Alemania cuenta con la influencia de Sandro Wagner. El delantero del Hoffenheim sabe apoyarse, aguantar de espalda la pelota y tiene gol. Estilo muy diferente al de Timo Werner. Atacante que va al espacio, movedizo y que le gusta cargarse a las bandas. Un referente de área mucho más moderno.

Por último, la baja de Leroy Sané pesa. El delantero que se pierde la Copa Confederaciones por una operación en la nariz, era clave para que el equipo no se vuelva predecible y así poder romper en los metros finales. Por momentos, Alemania carece de sorpresa y el cambio de ritmo del jugador del Manchester City se hace fundamental.

Por: Gonzalo Fouillioux

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